En la noche eterna donde mil pensamientos se tejen en mi cabeza, un placido dolor contundente en el corazón, una bebida dulce mezclada con el amargo sabor del tabaco, tu suave voz interrumpió mi agonía, tu suave toque a mi espalda llego – Estas bien, ¿qué haces aquí solo?- tus palabras llegaron a mi con el frio viento que viene después de la lluvia, - Solo exprimo la soledad de la noche- dije sin mirarte a los ojos, inhalando la vida del cigarro, como queriendo alargar la mía.
Un silencio que me acompañaba desde hace tiempo se hizo presente entre nosotros, tratando de detener tus pasiones y las mías - Aun piensas en ella ¿cierto?- con voz quebradiza y casi callada mencionaste aquellas certeras palabras, retando a nuestro cruel acompañante; mi mirada, que de reojo sin voltear a verte se cruzo con la tuya, oculta tras el denso humo del cigarro buscabas en mis ojos una respuesta que nunca llegaría, - Tu ¿aun piensas en mi? – dije evadiendo la respuesta mas que obvia, que con cierto recelo no quería mencionar, mas tu, con toda la valentía que absorbías de las estrellas que te miraban respondiste – Si, aun lo hago – tus palabras atravesaron la barrera que intentaba crear, que como espada en el campo de batalla, atravesaron mi pecho para dejarme desangrar, no hice mas que solo perderme en la culpa que tus palabras habían creado en mi. Ya sin defensa alguna y casi por reflejo, me atreví a preguntar por aquel que aquella noche te acompañaba, a ese que del brazo tomabas y que a todos presumías – Y, ¿qué hay de el?- dije como calculando cada palabra que de mi boca se escapaba, - El solo me acompaña – dijiste temerosa de dar una respuesta equivocada – Mentirosa – dije entre dientes –Ese que roba tus pensamientos ya no soy yo, desde el día que mi rechazo probaste, es aquel que en sus brazos encontrarse cobijo lejos de la frialdad de mis palabras – dije perdiendo la mirada en el fondo del vaso que había quedado vacio. Tu mirada bajo cobardemente ofendiendo a la luna que nos miraba pálida y callada – Y que esperabas, yo… - decías cuando interrumpí acercándome a ti levantándote el rostro desde el mentón – No te pedí explicación alguna, ni la merezco, ambos sabemos lo que paso, no necesito que tu alma atormente a mi conciencia – dije soltando fríamente tu rostro para seguir caminado y darte la espalda; pero sabia como detener mi andar – Ella no merece ni siquiera que la pienses. Que te dio que no la puedes olvidar. Nunca te corresponderá. Date cuenta de eso, que nunca te quiso, que solo aliviaste el dolor de una herida que otro causo, acaso no te dijo que pese a lo que hicieras ella no dejaría de verte como lo hace ahora… ¿por que…no lo entiendes? No quiero verte así…. – casi gritando comenzaste a decir aquello, pero tu voz fue disminuyendo en cantidad cuando tus palabras se ahogaron en lo cristalino de tus ojos. Tus ojos que no pudieron más y se rompieron al contacto con mi indiferencia que aparecía cada vez que tratabas de demostrarme tus emociones. Regrese sobre mis pasos hasta estar frente de ti que sollozabas por una razón que me negaba a aceptar, - No merezco tu llanto, no creas que no he pensado todo aquello que hoy me dices eres como la voz que suelo callar - te abrace para ahogar esas pasiones dolorosas en mi pecho y guardarlas ahí. – Hay alguien que te espera, que esta dispuesto a darte lo que yo te he negado, trata de verle con los ojos con los que me miras, no te conviertas en alguien como yo – dije, mientras te soltaba para regresar a donde tus palabras me habían encontrado hace rato - Y sobre mi el tiempo me demostrara el camino, aparte cargo con una maldición y creo que esta se cumplirá pronto – dije sonriendo solo para confortarte, mientras me alejaba de ese lugar y dejarte atrás.
AHHHH HOLA!!!!!
ResponderEliminarOIE Q BONITO ESCRIBES
SOY NUEVA EN ESTO D LOS BLOGS
PERO OIE X Q HISTORIAS TAN TRISTES
DEBES GOZAR LA VIDA KIEN T HIZO
SENTIR ASI?????
VIVE LA VIDA AL MÁXIMO!!!
BUENO ESPERO Q M CONTESTES BONITO BLOG
NS VEMOS BYE BYE
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar